Cuestión de tiempo

the_persistence_of_memory_1931_salvador_dali[1]El tiempo es oro. Eso nos han dicho a todos desde bien chiquititos, ¿no? No podemos malgastarlo y, en una sociedad en la que todo está bajo el poderoso dominio del tiempo, el territorio de la sexualidad no iba a ser menos. Las cosas hay que hacerlas rápido porque no hay tiempo que perder, porque así podemos seguir haciendo más cosas, porque no queremos que nos pillen… Con ese campo de base aprendido y metido hasta en lo más profundo de nuestro subconsciente, ¿cómo demonios vamos a dedicarle más tiempo del justo y necesario a algo tan fácil de practicar como es la sexualidad?

Aprendemos, la mayoría, a masturbarnos con prisa, por obtener nuestra recompensa lo más rápido posible o para que no nos pillen, porque tenemos la sensación de estar haciendo algo malo, algo sucio, así que cuanto antes acabemos con el asunto, ¡mejor! Pero claro… Toda una historia de aprendizaje rápido no puede después ralentizarse de un plumazo y pretender que cuando el placer sexual no nos lo proporcionamos nosotros mismos, sino una pareja, tardemos más en llegar a nuestra “meta”, que no es otra que el orgasmo.

Lo que no hemos llegado siquiera a cuestionarnos se nos presenta ahora de golpe. Sin embargo, el problema no es que queramos tardar más tiempo, sino todo el planteamiento que tiene detrás y que nos hace llegar a esa conclusión.

Hemos pasado de una cultura en la que el placer de la mujer estaba relegado al más ultimísimo de los planos (tanto es así, que hasta se negaba que lo tuviera) a otra en la que la mujer es considerada una diosa de la sexualidad a la que hay que satisfacer honrosamente, casi como de un sacrificio se tratara. Pero esta diosa no sabe satisfacerse por sí sola y es en el hombre con su fantástico y todopoderoso pene en quien recae toda la responsabilidad de la relación sexual, de manera que tiene que conseguir “cumplir” con su pareja llevándola al más glorioso de los placeres de la carne, además de conseguir el suyo propio, y además esto debe producirse a la vez y durando más que ningún otro. ¡Por supuesto! ¡Y luego nos caemos de la cama y despertamos de ese maravilloso sueño en el que algo así es lo normal!

coitoLo primero que debemos saber y grabarnos a fuego en la mente es que la sexualidad es algo de lo que debemos responsabilizarnos cada uno de nosotros. Como dice aquél: “Cada palo que aguante su vela”. La sexualidad de cada persona es un mundo, es exclusiva de esa persona y compartirla o no es una opción de cada uno. Y, aunque el orgasmo está muy bien y, si llegamos a conseguirlo, disfrutaremos mucho, no debe manejarse como una meta que debemos alcanzar, sin la cual no sirve de nada todo lo anterior, sino que hay que tratarlo como lo que es, una etapa más de la respuesta sexual humana. A veces podemos quedarnos tremendamente satisfechos aun no habiendo conseguido llegar al orgasmo, porque la relación sexual es un todo completo que hay que disfrutar en su totalidad, de principio a fin, sin hacer distinciones entre los mal llamados preliminares y el coito, como si éste fuera “La Práctica” sexual por excelencia y lo demás simple calentamiento. ¡NO! Todo forma parte de lo mismo, de un todo gratificante en cada una de sus etapas.

En caso del hombre especialmente confluyen todo un conjunto de aprendizajes erróneos (masturbación con prisa, el porno, que ofrece una imagen irreal del sexo, toda la cultura falocéntrica y coitocéntrica que nos rodea, etc.) que le llevan a pensar que es un inútil sexual, un eyaculador precoz que no sirve para satisfacer a la mujer “como es debido”. Efectivamente, existe la eyaculación precoz, pero ésta se da realmente en un porcentaje muy bajo de los que acuden desesperados a terapia porque se han autodiagnosticado como tales, y los demás… simplemente duran menos de lo que les gustaría durar, pero no pueden considerarse, en ningún caso, eyaculadores precoces. Es más, a veces la respectiva novia está encantada con sus relaciones sexuales, y al que le atormenta el tiempo es a él.

¡Señores, abran bien las orejas y escuchen!orgasmo-pezones-L-1¡El coito no es la técnica más adecuada para conseguir que la mujer llegue al orgasmo, porque su zona más sensible queda fuera de la vagina en la que ustedes están entrando! Así que… ¡a trabajar las manos y la lengua! Si en la relación sexual el hombre llega al orgasmo antes que la mujer, no se acaba el mundo, y por supuesto, la relación tampoco tiene por qué acabarse, a menos que ambos estén ya satisfechos. Como decíamos antes, el orgasmo no es la meta.

Así que haceos un favor: dejad de pensar tanto en el tiempo y pensad más en las sensaciones. Hay todo un abanico de olores, sabores, texturas y técnicas por descubrir y disfrutar. Descubriréis que cuanto menos pensemos en el tiempo, más tiempo dedicaremos a cuidar nuestra sexualidad. Y para terminar igual que empezamos, tiro del refranero español, que es muy sabio, y os digo: ¡a vivir que son dos días!

Blanca Rubio

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3 pensamientos en “Cuestión de tiempo

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