La primera vez (2ª parte)

Hace poco escribí acerca de la primera vez, y espero que os resolviera algunas de las dudas que pudierais plantearos. Prometí una segunda parte con los mitos más comunes respecto a la primera vez. Me han insistido para que lo escribiera pronto, así que aquí os dejo con estos mitos y su respuesta verdadera y científica.

Mito 1: No hay embarazo en la primera vez

Es una creencia muy extendida la de que si se es virgen, es imposible quedarse embarazada. Pero nada más lejos de la realidad, las mujeres, aunque vírgenes, son fértiles (salvo que aún no tengas menstruación o por alguna otra causa carezcas de menstruación o seas infértil) y, por tanto, susceptibles de quedarse embarazadas. Para quedarse embarazadas, basta con un solo espermatozoide; durante la eyaculación hay millones de ellos, por lo que las probabilidades son muy altas.

Muchas personas también creen que si se practica la marcha atrás o se sigue el método Ogino, no se quedarán embarazas, sin embargo, solo reducen un poco las posibilidades, pero no las descartan. En el primer caso, en el líquido preseminal (pequeña cantidad de sustancia que expulsa el pene para lubrificar al poco tiempo de tener la erección) puede contener espermatozoides que se hayan quedado en los conductos seminales; por tanto, aunque se retirase el pene de dentro de la vagina antes de eyacular, existe riesgo de quedarse embarazada. En el segundo caso, es un método que se basa en calcular cuándo se está ovulando y, durante esos días, no practicar el coito. Es sabido que durante los días de la ovulación se tienen más posibilidades de concepción, mientras que en el resto de días se tienen menos. Pero menos no significa ninguna, por lo que no se le puede considerar, siquiera, método de anticoncepción.

Hay muchos y muy buenos anticonceptivos. Si tienes alguna duda, pregunta y te la resolveremos. Pero sin duda, por ahora el mejor es el preservativo, ya que también previene de cualquier contagio de una ITS.

Mito 2: Si la mujer no sangra, no es virgen

Este es un mito muy extendido, sobre todo entre ciertas culturas en las que la virginidad de la mujer es muy importante. El himen es una pequeña membrana que recubre el borde de la entrada de la vagina. Puede tener muchas formas, aunque la más común es la que puedes ver en la foto.

La rotura del himen puede provocar cierto sangrado, aunque pueden ser tan sólo unas gotas, pero no un volumen tan exagerado como se hace creer. Por ejemplo, en la cultura gitana se tiene por costumbre probar la virginidad de la novia con la rotura del himen por parte de las mujeres de su familia, para posteriormente enseñar la sábana manchada de sangre en prueba de su virginidad. Sin embargo, el volumen de sangre que suelen mostrar es bastante irreal, lo que hace pensar que quizá se arañe con la uña dentro de la vagina para provocar un mayor sangrado.

También es cierto que el himen no sólo se rompe en la primera relación. Mujeres que hayan practicado ciertos deportes, como deportes de contacto o la hípica, pueden haber roto el himen durante la práctica de estas disciplinas. También, si se recibe un golpe por algún otro motivo, puede romperse. Por tanto, no todas las mujeres vírgenes tienen himen, y las que lo tienen, no necesariamente tienen que sangrar.

Mito 3: La primera vez les puede doler a los dos

He escuchado mucho entre las chicas ese miedo al dolor durante la penetración. Asimismo, algunos chicos también me han confesado el miedo a hacerse daño en el pene durante la penetración.

En el primer caso, los nervios juegan un factor fundamental. Cuanto más nerviosa se esté, los músculos que rodean a los genitales (músculos pubococígeos) se contraen, provocando que la vagina no se relaje para recibir al pene. Si a esto, además, le añadimos falta de lubricación, seguramente notaremos dolor. Para evitar esto, lo mejor es estar todo lo relajada posible, especialmente aquellos músculos que rodean a la vagina; por ello, es importante dedicar un tiempo a conocerse, a jugar, dejando un poco de lado a la penetración, hasta que se esté preparada. Así, además, la vagina podrá ir generando el lubricante necesario para la penetración. En caso de que, tras unas cuantas relaciones sigas teniendo dolor, consúltanos.

En el segundo caso, me comentaron que el miedo venía dado por la idea de que tenían la sensación de que la piel que recubre el pene (prepucio) podría romperse al retrotraerse (es decir, al ir hacia abajo). Sin embargo, esta es una piel bastante elástica, y que, con la correcta lubricación, no tiene por qué haber ningún problema ni ningún tipo de dolor. Lo que sí puede pasar es que tras mucho tiempo de fricción, el pene se resienta por el roce constante.

Mito 4: En la primera vez no se contraen ITS

Me gustaría hacer especial hincapié en este apartado. Entre muchos jóvenes existe la creencia de que en la primera vez son inmunes a todo: embarazos, enfermedades… Pero me temo que es una creencia totalmente falsa. Toda persona que mantiene una relación sexual es susceptible de correr estos riesgos. Con tan sólo una relación, se puede haber contraído herpes, sífilis o VIH.

Muchas personas usan como método anticonceptivo la píldora u otros anticonceptivos hormonales. Sin embargo, estos no protegen frente al contagio de enfermedades. Muchas personas se amparan en el amor hacia la otra persona, pero no podemos estar totalmente seguros de si la otra persona tiene alguna enfermedad. Puede que no se le haya manifestado, pero puede ser portador. El amor no protege. No sabemos la historia sexual de la otra persona en muchas ocasiones (o puede mentirnos). Lo idóneo sería que, antes de usar estos anticonceptivos, ambos miembros de la pareja se hicieran pruebas serológicas (son análisis de sangre donde se detecta si existe o no alguna ITS).

Pero sin duda, para no correr riesgos, ante la primera vez, siempre condón. Es algo sencillo, que se puede incluir en los juegos de pareja, y que nos protege de muchas cosas.

Mito 5: Tenemos que llegar al orgasmo los dos juntos

He incluido este mito aquí, aunque se extiende a lo largo de toda nuestra vida sexual. Hay una creencia generalizada de que si se llega al orgasmo a la par será mejor y, mucha gente se empeña en alcanzar esa quimera, en detrimento de otros aspectos de la relación.

El orgasmo es algo muy personal y cada uno tiene sus tiempos y sus maneras de alcanzarlo. No es ni mejor ni peor alcanzarlo juntos o por separado mientras se disfrute.

Mito 6: Si no se llega al orgasmo, se ha hecho mal

Otro de los mitos que rodean al sexo en general es el del orgasmo como objetivo final de una relación sexual. Si no hay orgasmo, se considera un fracaso.

El orgasmo es una sensación muy placentera, pero no podemos olvidar todo lo previo. Los juegos, las caricias, el placer oral, el coito, etc. lo podemos disfrutar y mucho, sin necesidad de alcanzar el orgasmo. Si se alcanza, pues perfecto, pero si no, no podemos amargarnos pensando en que no lo hemos conseguido, pues tan sólo conseguiremos generar un malestar que podría derivar en otros problemas.

Mito 7: La vagina se da de sí una vez se comienza a practicar sexo

La vagina no es un músculo que una vez se estira, no recobra su forma. En ese sentido, es como cualquier otro músculo, se adapta a las circunstancias. En estado de reposo, la vagina es una cavidad más bien pequeña, con las paredes bastante juntas. Sin embargo, con la excitación, estas paredes se expanden y la cavidad vaginal se alarga, haciéndose por tanto más grande, con el objetivo de amoldarse a un pene, si lo hubiera.

Así pues, la vagina es un músculo flexible que se adapta, por lo que no hay que tener miedo de que nuestra vagina se haga más grande con la penetración y para siempre.

Mito 8: La primera vez es idílica / La primera vez es un desastre

Sobre esto he escuchado de todo. Desde muchas personas que idealizan esa primera vez, pensando que será perfecta y maravillosa, hasta aquellas que se han encargado de hacer creer que la primera vez siempre es un desastre porque la suya lo fue.

Bien es cierto que, en nuestra primera vez (especialmente si es la primera vez de ambos), los nervios y la inexperiencia pueden jugarnos una mala pasada, convirtiendo un momento especial es un desastre. Por otro lado, el hecho de pensar que será maravilloso, puede que genere expectativas que luego no se cumplan, generando desilusiones.

Pero no todo tiene por qué ser así. La clave está en la confianza con la pareja, para reíros y experimentar y aprender juntos. Quizá así, vuestra primera vez sea buena.

Mito 9: Se me notará en la cara cuando haya perdido la virginidad

En este apartado sólo puedo decir que la cara no sufre ninguna transformación tras la pérdida de virginidad a menos que decidas llevar una cara demasiado sonriente y alguien se lo sospeche. Ahí cada uno sabe qué cara deberá poner.

Mito 10: Se romperá el condón

Si uno no sabe cómo poner un preservativo, es posible que este se rompa. En las cajas de preservativos vienen las instrucciones, pero claro, deberéis leerlas antes, ya que durante la relación sexual es un poco difícil y corta mucho la dinámica. Podéis practicar con frutas para una mayor destreza.

Para resumir, el condón tiene dos lados. Hay que dejar arriba la parte del “capuchón” y asegurarse de que por donde lo ponemos podremos desplegarlo hacia abajo. Antes de desplegarlo, hay que sujetar ese “capuchón” para que no coja aire y luego bajar el preservativo. Ese pequeño espacio que queda arriba será dónde se almacene el semen una vez eyaculado. Tras la eyaculación, hay que retirarlo inmediatamente, ya que el pene vuelve a su posición normal y el preservativo puede salirse. Y que no se os olvide, el preservativo no se abre con los dientes, ya que corremos el riesgo de rasgarlo.

Si queremos estar seguros de que no se ha roto el condón durante la relación, podremos comprobar después poniendo agua dentro, pero nunca, jamás, antes de ponerlo, ya que se daría de sí y no se ajustaría al pene, lo que provocaría que el preservativo se quedara dentro, con el contenido eyaculatorio incluido.

Mito 11: Con dos condones estaremos más seguros

Muchos chicos y chicas, por el miedo al embarazo, deciden ponerse dos preservativos, uno sobre otro. Esto puede ser muy peligroso, ya que el que está por fuera podría deslizarse y quedarse dentro de la vagina. Y, si el primero no estuviera bien puesto, también se quedaría dentro. Consecuentemente, la eyaculación también.

Mito 12: Si se practica sexo entre dos chicas, no es sexo

La idea de que si no hay coito, no hay sexo está demasiado generalizada. El coito no es la única práctica sexual, y por tanto, el sexo son muchas más cosas. Desde los besos y las caricias, al sexo oral o la penetración con juguetes, todas estas prácticas son sexo y, por tanto, el sexo entre mujeres existe.

 
Espero haber resuelto algunas dudas acerca de la primera vez y el sexo en general. Podéis hacernos llegar vuestras sugerencias, dudas o comentarios, tanto a este blog, como a nuestros emails.

¡Esperamos vuestras ideas!

Aida Castaño

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s