La primera vez (1ª parte)

La primera vez… Sólo con leerlo son muchas las emociones que acuden a nosotros. Puede que evoque muchos recuerdos, ya sean buenos o malos, incluso recuerdos de cómo nos habría gustado que hubiera sido. También puede que nos evoque una fantasía de cómo nos gustaría que fuera si aún no ha sucedido. Lo que no cabe duda es que no nos deja indiferente.

Se ha promovido mucho en nuestra cultura la importancia de la virginidad y de la primera vez, si bien con diferencias de género significativas. Mientras a las chicas se les inculca que la virginidad es el bien más preciado que tienen y que sólo deben entregarlo a la persona indicada en el momento indicado (y si es tras el matrimonio mejor), al hombre se le ha transmitido el mensaje de que tan sólo es la lacra de la juventud de la que deben deshacerse cuanto antes, sin importar el quién o el cómo. Quizá parezcan posturas muy exageradas, pero de una manera u otra son mensajes que han calado en nosotras/os y pesa en nuestra conciencia sin siquiera saberlo.

Para poder explicar mejor los miedos, sentimientos, tabús, etc. que se generan ante la primera vez, voy a hacer la distinción entre chicos y chicas, tal y como la sociedad diferencia estereotípicamente a estas personas, con el fin de que sea más fácil abordarlos.

¿Qué entendemos por primera vez?

Técnicamente, deberíamos entender por “primera vez” el momento en que comienzan los primeros juegos sexuales. Esto sería un momento muy vago, ya que pudieron empezar en nuestra más tierna infancia con los juegos de descubrimiento de nuestro sexo y el contrario, o, si buscamos una connotación más sexual, podríamos establecer este momento en los primeros juegos masturbatorios. Sin embargo, se tiende más a clasificar esta primera vez en la primera penetración, dejando de lado todos los juegos sexuales previos que, estrictamente, ya suponen relaciones sexuales (tocamientos, frotamientos, masturbación en pareja, sexo oral, etc.). Por lo tanto, toda relación fuera de la penetración parece carecer de importancia y, gracias a esto, se pierde la noción sobre qué es y qué no es sexo, llevándonos a situaciones de riesgo si no se toman las medidas necesarias (como el no uso de medios profilácticos durante el sexo oral). Es más, gracias a la cultura de la virginidad, muchas chicas aceptan la penetración anal para huir del fantasma de la penetración vaginal y el himen, pudiendo generar situaciones que ellas no desean.

Dado que la gran mayoría de personas establecen su “primera vez” en su primera penetración, nos referiremos a ella como tal, si bien quiero establecer que la llamada  “primera vez” debería considerarse con los primeros juegos, perdiendo así la importancia suma que se le ha otorgado a la penetración vaginal.

Chicos

La cultura falocéntrica, heterosexista y patriarcal nos ha llevado a la cultura del macho. El macho es aquel que tiene sexo antes que nadie, con el máximo de chicas posible; es el que más aguanta, la tiene más grande y hace que la chica se “corra” con más facilidad (aunque esto es más secundario). Se trata por tanto de ensalzar el falo y sus potencialidades. Esto genera mucha ansiedad en todos los chicos y puede generar que sientan la necesidad de la comparativa y el reconocimiento social.

Por tanto, la primera vez del chico hace referencia a la primera penetración a una mujer. Si el hombre es homosexual, también puede referirse a la primera penetración (incluso podrían distinguirse dos primeras veces: como activo y como pasivo). Para esta primera vez, no resulta necesario que la otra persona sea una pareja, ni que haya sentimientos de por medio, aunque siempre supone un plus. Se trata por tanto de la necesidad de deshacerse de la carga del “virgen”, esa lacra que si se arrastra durante demasiado tiempo, resulta revulsivo para otros hombres y mujeres (que quizá piensan que es un “pringado” o que es “rarito”).

Las situaciones que pueden generar malestar a los hombres ante esta situación pueden ser:

  • No estén preparados: la presión social a perder la “virginidad” puede llevar a que el chico no esté preparado mentalmente para esa primera relación, generando malestar.
  • Sexo con personas casi desconocidas: se recurre al “polvo de una noche”, dejando de lado los sentimientos. Hay muchos chicos que preferirían que sus relaciones tuvieran sentimientos de por miedo y, sin embargo, en ocasiones se sienten presionados a este tipo de relaciones ya que no siempre resulta bien visto el chico que prefiere el “sexo con amor”.
  • Sexo con prostitutas: son muchos los que recurren a la prostitución para perder la virginidad. Puede ser por varios motivos. Puede que no hayan podido obtener sexo de otra manera y esta es una forma rápida y sencilla; puede que les dé miedo enfrentarse a esa situación y de esta manera se sienten más seguros; un familiar les empuja a ello pese a no estar preparados, etc.
  • Homosexualidad: puede que el chico tenga sentimientos de índole homosexual y se vea empujado a esa pérdida de virginidad con una mujer o porque necesite “aclararse”, generando gran malestar. También puede que se vean forzados a aceptar relaciones sexuales con otro chico, por todo lo dicho anteriormente, sin estar preparados.

Chicas

Nuestra cultura ha inculcado a la mujer la importancia de su “virginidad”. Sin duda, presentan este estado como su bien más preciado. Además, se presenta al hombre como ese “enemigo” que quiere “arrebatársela” porque es lo único que quieren. La “virginidad” supone un estado de pura inocencia, sin embargo, este afán por preservar el himen ha llevado a situaciones muy diferentes: práctica de sexo oral, masturbación, sexo anal…

Por supuesto, la primera vez de una mujer también es el momento de la penetración, con lo que los otros juegos no cuentan como relaciones sexuales (creando así el prejuicio sobre mujeres que mantienen sexo con mujeres, creyendo que éstas no mantienen relaciones al no haber penetración). En esta fiebre por preservar la virginidad de las jóvenes el máximo tiempo posible se han generado multitud de mitos que han disuadido a las jóvenes de mantener relaciones coitales: duele, se sangra, etc.  El hombre se representa como ese enemigo que quiere arrebatar la virginidad de la joven, además de ser el “malo” de la película, ya que lo representan como alguien bruto, sin delicadeza, lo que hace que se generen aún más miedos.

Así pues, las mujeres llegan a su primera relación sexual con los siguientes sentimientos:

  • No están preparadas: es difícil sentirse preparada para un momento en el que se tiende a creer que se sufrirá, se sangrará, etc.
  • Búsqueda incesante del príncipe azul: la necesidad de encontrar al adecuado lleva a veces a una búsqueda incesante; otras lleva a que se conformen con cualquiera, pensando que jamás encontrarán al adecuado.
  • Homosexualidad: si la chica es homosexual puede sentirse presionada por sí misma o el entorno para mantener una relación coital con un hombre con el fin de “aclararse”. También puede ser que la chica mantenga una relación con otra mujer y, al no haber en muchos casos una penetración, no se le dé tanta importancia al acto (por sí misma o por el entorno).

Tanto en chicos como en chicas todo esto nos puede llegar a generar:

  • Ansiedad.
  • Miedo.
  • Malestar.
  • Culpabilidad.
  • Posibles disfunciones sexuales.

¿Cómo tener una buena primera vez?

Mucha gente cree que es imposible tener una buena primera vez y que está predestinada, dado que se da desde la inexperiencia, a ser un desastre. Pero no necesariamente debería ser así y podríamos convertir esa primera vez en algo especial.

Elige con quién

Eres libre de acostarte con la persona que desees y nadie debe sentirse presionado de ninguna manera. Puede que haya presiones para hacerlo con una determinada persona (tu pareja, una persona que está interesada por tí, una persona con más experiencia, etc.), pero es un momento íntimo y personal. Es un momento para el placer y para disfrutar, no es una obligación, así pues, no hagas que se convierta en ello.

Elige el momento

Siéntete libre de elegir cuándo estás preparada/o. Para ello no hay una edad predeterminada. No hay ningún tipo de prisa. La “virginidad” no es algo de lo que avergonzarse y de lo que haya que deshacerse cuanto antes.

Elige el lugar, cuándo y cómo

Este es un punto muy importante. Muchas primeras veces han sido en sitios poco apropiados (posiblemente por no tener una casa propia o dinero para un hotel) o sin tiempo, lo que las ha convertido en recuerdos para olvidar. Es conveniente escoger un lugar cómodo, a ser posible con una cama; también escoger un día en que haya tiempo para poder hacer lo que se quiera con total tranquilidad, sin interrupciones ni prisas de ningún tipo. Se puede, además, ambientar el lugar para que sea más acogedor e íntimo.

Elige el medio de protección

La primera vez no te protege ni de embarazos ni de infecciones de transmisión sexual. Elige bien el método que vas a usar para protegerte y déjalo a mano. No cuesta nada usarlo, se puede incluir dentro de los juegos preliminares y te ahorrará más de un disgusto.

Puede que después de todo esto te surjan inseguridades y te eches atrás. No pasa absolutamente nada, es preferible dejarlo para otro momento que obligarte a hacer nada que no quieras. Puedes hablarlo con tu pareja, la comunicación puede que te resuelva muchos miedos o inseguridades, incluso puede que tu pareja tenga los mismos miedos y juntos podáis resolverlos. Es más, si hay miedo a la penetración, siempre se pueden recurrir a otros juegos que resulten más placenteros para ambos/as hasta que se esté preparada/o.

Deberíamos poder respetarnos unos a otros en nuestros momentos para perder la virginidad, sin caer en las burlas, las prisas o convirtiéndolo en una competición absurda. No se trata de hacerlo antes, o más veces, sino hacerlo con calidad y disfrutándolo.

En la 2ª parte hablaré de todos los mitos que hay entorno a la primera vez para poder desmontarlos y sentirnos así más libres para tomar ciertas decisiones.

Aida Castaño

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